miércoles, 2 de junio de 2010


Enviado por Ecaterina Trujillo


ODIN TEATRET EN BUENOS AIRES
En el programa de Ornitofilene, su primer espectáculo estrenado en Oslo en 1965 anunciaban su perspectiva artística: “ . . . Un teatro no puede justificar su existencia si no es consciente de su misión social. El adjetivo social implica una actitud emocional y ética hacia otros, y el resultado artístico está siempre influenciado por esta actitud. El nombre de nuestro teatro no es fortuito. Para nosotros es natural que sea aquel de la fuerza que ha marcado nuestro siglo: Odin, el dios de la guerra, el gran “berserk”. Del mismo modo que nuestros antepasados evocaban sus demonios, dándoles rienda suelta en ceremonias colectivas, estamos aquí reunidos actores y espectadores, para hacer emerger y combatir en plena luz “la parte Odin” que está al acecho en nuestra obscuridad .
Esta lucha contra el “otro” oculto en nosotros se transforma en un proceso de conocimiento de las fuerzas secretas que surgen y nos asaltan inesperadamente cuando las condiciones se les presentan favorables. Nuestro teatro no busca entretener ni defender tesis. Sólo hace preguntas para las cuales cada uno de nosotros debe encontrar sus propias respuestas: el arte “comprometido”no da respuestas justas, sino que formula las preguntas justas.
La vehemencia de la lucha interior nos guía hacia un nuevo nacimiento. Así el chamán Odín nos guía a ampliar, paso a paso, el campo de nuestra conciencia . . .”
Que ustedes conozcan en forma directa y sin tergiversación alguna este manifiesto fundacional del Odin Teatret me pareció lo correcto. El relato que sigue puede contener observaciones subjetivas que distorsionen su pensamiento y acción real, o cree algún tipo de confusión sobre su verdadera naturaleza. Mi deseo es trasmitir lo más fielmente posible su universo de trabajo; considérenlo como una visión posible del horizonte cultural de un grupo que posee ya treinta y cinco años de continuidad en sus propuestas. Arbitrariamente hay que realizar un corte en la historia y elegir un personaje que estructure la acción, fue 1964 en Oslo, en esa intersección del tiempo y del espacio Eugenio Barba luego de compartir tres años de experiencias de estudio con Jerzy Grotowski regresa a Noruega y funda junto a un grupo de estudiantes rechazados de la escuela estatal de teatro el Odin Teatret. Lo distintivo y original en ellos era mantener la independencia de cualquier corriente teatral de moda y tener libres sus cabezas de devociones intelectuales, fueron autodidactas.
Algo maravilloso ocurrió en sus vidas, luego de una gira por Dinamarca presentando su primer espectáculo Ornitofilene, la Municipalidad de Holstebro los adoptó, una decisión política cargada de afectividad. Fue como decirles: “ Sean miembros de nuestra comunidad, queremos seguir escuchando sus historias”. Y para un grupo de naturaleza nómade saber que se tiene un territorio a donde retornar para continuar luego el peregrinaje es muy importante. Piensen en un montañista que tiene como objetivo en su vida llegar a nuevas cumbres, ver imágenes u horizontes develados sólo para aquellos que llegan a la cima pero siente la imperiosa necesidad de compartir esas imágenes e intenta ser lo suficientemente convincente como para que lo acompañemos en un viaje que él mismo ya ha experimentado. Será nuestro guía inicialmente y nos conduce ya de regreso a una especie de santuario en donde podremos recobrar fuerzas, cambiar nuestras ropas sudorosas, alimentarnos, contar nuestras experiencias a testigos ocasionales y reflexionar sobre los próximos pasos.
Ahora estamos en Buenos Aires, en el mes de mayo de 1999, la pantalla de la computadora cada vez que escribo una fecha en forma profética parece querer anunciarme algún acontecimiento que debe ser tenido en cuenta antes que culmine el milenio, el Odin Teatret nuevamente llegó a nuestra geografía y tuve la inmensa dicha de poder mantener una charla con su director y presenciar dos obras: Oda al progreso y Mythos, además de un espectáculo demostración. Para ellos es importante regresar a donde ya fueron.
Piensen en todas las dificultades burocráticas posibles cómo para que un grupo itinerante haga conocer su voz. Parece que su trayectoria no hace efecto en algunos de los nuevos representantes políticos de nuestra comunidad; pero como siempre ocurre en el teatro cuando parece que todo va encaminado hacia el más estrepitoso fracaso surgen o se presentan fuerzas que desvían el destino de colisión y se abre inesperadamente un universo de placer. Esas fuerzas pertenecen a lo que Eugenio Barbas identifica como una red de información sumergida y lo maravilloso de ella es que funciona. “ . . . Los que la integran pueden no tener las mismas creencias y también seguramente cada uno tiene su propia estética. Sencillamente se trata de personas que aprecian nuestro trabajo y hacen posible que las demostraciones, seminarios y representaciones estén colmados de público sin necesidad de publicitarnos en medios masivos. . .”. Es una constante en sus giras y el grupo lo siente como un momento de estímulo que vale la pena ser vivido. Ven la posibilidad de reconstruir un movimiento que vaya más allá de cualquier frontera y que exprese la fuerza vital de la cultura sumergida de cada pueblo. “ . . . El teatro nómade reflexiona y nos hace pensar un poco más allá de nuestro propio horizonte. Se relaciona a lo desconocido con seguridad, pero no lo enfrenta lo seduce . . .”
“ . . .Se desarrolla un tipo de comunicación sensorial emotiva propia del estilo del Odin y es porque sus integrantes pertenecen a múltiples nacionalidades con sus lenguajes propios al igual que los pueblos a los que nos dirigimos. Para entendernos y ser entendidos. Y todos ellos son incorporados como suma de un universo inabarcable que nos pueden conducir a un futuro no planificable. . . Lo gozoso de la experiencia es el descubrimiento permanente de que no hay límites para la comunicación. . .”
En sus giras no sólo actúan, también se interesan por trasmitir el camino que los condujo a la construcción de esa presencia escénica tan singular que entre otras cosas es capaz de transformar el peso de sus cuerpos en energía. Los artistas en espectáculos demostración cuentan a través de sus experiencias personales sobre la incorporación de las técnicas y de las técnicas mismas.
Así cuando Julia Varley llevó adelante la demostración “El eco del silencio” frente a un auditorio colmado y ansioso por escucharla, se develó una virtud del Ensamble “la generosidad”. Dejó todo en el escenario; nos explicó sobre la importancia de que sus acciones sean vivas y creíbles, sobre las resistencias que se encuentran en el trabajo vocal “ . . . lo que es bueno para una voz, no es necesariamente bueno para otra . . .”, sobre la unidad del impulso vocal con el físico “ . . . es como si mi voz bailara con mi cuerpo . . .”, o la importancia de tener una melodía como subtexto para ayudar a mantener una musicalidad aún cambiando el idioma, o sobre las diversas significaciones que puede adquirir un mismo texto en contextos diferentes . . . Y Julia continuaba entusiasmándonos con el relato ejemplificado de búsquedas personales, obstáculos y formas tentativas de sobrepasarlos . Y de repente escuchamos una confesión de su parte que la emocionó a ella y a nosotros “ . . . la libertad más grande que me puedo dar es la de cantar . . .” y allí comenzó un relato muy íntimo sobre algo primordial: la búsqueda de la voz personal. “. . . Tengan paciencia , sepan que con el tiempo descubrirán una enorme gama de matices en la voz cotidiana que probablemente se oculten inicialmente a nosotros. Traten de no pensar de manera técnica, dense pautas concretas: . . . voy a correr con mi voz, voy a jugar ping pong con ella, voy a cantar para dormir niños; por favor cuando lo hagan no piensen en que van a cantar bien. En la búsqueda de tu voz aprendes a escuchar otras cosas, que luego tomas para ella. Y vas adquiriendo la confianza necesaria como para pensar que es posible. En realidad tu trabajas para que la voz sea libre . . .”
Con ese espíritu llegaron a nuestra ciudad; a Eugenio Barba le apasiona la idea de construir una política cultural que aporte otros estímulos; al hablarme sobre la cultura teatral la visualiza como un icberg, “. . . lo que sobresale sobre la superficie del agua son los valores tradicionales y lo que está por debajo de ella puede no tener grandes valores artísticos pero sí culturales. Lo que más me interesa no es precisamente el teatrro artísitco sino el que está del otro lado, el que se desarrolla en la realidad sumergida y vital, allí están mis fuentes de inspiración . . .”
La charla giró luego en torno a la actividad que desarrolla el Odin Teatret Nordisk Teaterlaboratorium en Holstebro, Dinamarca. “. . . En esta comunidad de un poco más de 22.000 habitantes nos convertimos casi en una atracción turística, es común que realicemos allí festivales que congregan a cientos de espectadores que llegan desde toda Europa o simposios y coloquios organizados por la Internacional School of Theatre Anthropology (ISTA), en ella maestros de diferentes culturas se reúnen para realizar investigaciones sobre los fundamentos teatrales; actores, directores, coreográfos, sociólogos etc., buscan desde una perspectiva transcultural los fundamentos de las técnicas del actor. Cuando hablamos de antropología no lo hacemos en el sentido de antropología cultural, más bien nos referimos a un nuevo campo de estudio acerca del ser humano en un ámbito de representación organizada . . .” “. . . Ahora nos preocupa ver como tradiciones y sabidurías están a punto de desaparecer; la tragedia es que los maestros no encuentran alumnos dispuestos a la disciplina, ellos piensan que 4 años de enseñanza es suficiente como para hacer un espectáculo . . .”
También se acerca para ellos un tiempo de festejos, están a punto de cumplir 35 años de producción e investigación constante, decidieron la realización de un festival que integre un exótico universo teatral: Teatro de Bali, Rituales chamanísticos de Corea, Teatro Noh y Teatro de tradición europea. Las posibilidades ded intercambio serán enormes sobre todo para ejercitarse en lo que Eugenio denomina el conocimiento tácito, al que se llega por observación e incorporación de movimientos o maniobras.
Verdaderamente son unos seres increíblemente inquietos que disfrutan de la diversidad y de propuestas que movilicen a los propios habitantes de la comunidad en la que viven. “ . . . Navegamos en una canoa de papel de un lado al otro del río, llevados por una corriente y expuestos a sus posibles peripecias...”

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